Celebrando la Abundancia en tiempos de Lammas, Febrero 2 de 2016

LammasWeb

 

Imagen de Wendy Andrew

Tradicionalmente, el Festival de Lammas se celebra en el Hemisferio Sur, entre el atardecer del 1° de febrero y el crepúsculo del día 2. Muchas comunidades paganas “invierten”, la Rueda del Año, corriendo seis meses los Festivales según el calendario del Hemisferio Norte. Otros grupos, celebran durante el plenilunio del ciclo de  Acuario, llamado “Luna de Lammas”, la cual durante este 2015, cae muy cerca de esta fecha (*).

            Pero, pocas veces se recuerda que es un “tiempo de Lammas” y no sólo una “fecha” o “momento”. Y que esta Rueda del Año representa simbólicamente el ciclo de la Vida, dibujado en la metáfora de las estaciones. Lammas marca el comienzo de la época de la cosecha, la maduración de las primeras frutas, y fue tradicionalmente un tiempo de reunión de la comunidad…. Por eso vale la pena detenerse en este significado y lo que está pasando en nuestras vidas. El tema de la Abundancia nos preocupa, pues vivimos en una cultura del dinero.  Hacemos Talleres y pedimos “Abundancia”, olvidando que lo primero es despegarse de las ataduras que nos esclavizan y cortan el fluir de esta Energía en nuestras vidas. Convocamos a los dioses de la abundancia y nos olvidamos que debemos dar algo a cambio en retribución, con agradecimiento.

            La mayor parte de las veces nos preguntamos, “Qué frutos hemos cosechado??” “Qué semillas elijo para continuar??”…pocas veces indagamos en “nuestra retribución”, nuestro dar. Cómo hemos nutrido esto en nuestro último año…y qué hemos hecho para que esta energía de Abundancia circule. Hemos aprendido a compartir o hemos acaparado?

            Tal vez, comprender su auténtico significado nos ayude. Su origen es una festividad gaélica celebrada el 1 de agosto en el Hemisferio Norte, durante la época de maduración de la cosecha local de bayas. Se trata de la “primera cosecha”, cuando se recogen los cereales y comenzamos a guardar la fruta para el invierno. Lammas es el tercero de los cuatro Festivales de Fuego y está dedicado a la Madre Naturaleza, embarazada y dadora de vida. Por eso en este Sabbat, cosechamos los frutos de las semillas que hemos plantado en Ostara, y de ellos recogeremos las semillas que esperarán durante el invierno a ser sembradas.

            En Lammas, también llamado Lughnasadh, el calor del verano está con nosotr@s.  Sabemos que los rojos y amarillos brillantes de la temporada de cosecha están a la vuelta de la esquina. Las manzanas están empezando a madurar en los árboles, las verduras de verano han sido recogidas, el maíz es alto y verde, a la espera de que nos acerquemos recoger la recompensa de los campos de cultivo. Ahora es el momento de empezar a cosechar lo que hemos sembrado, y recoger las primeras cosechas de grano, el trigo, la avena, y más.

            El grano, vital para nuestra supervivencia, ha ocupado un lugar de importancia en la civilización desde el principio de los tiempos. Llegó a ser asociado con el ciclo de Muerte y Renacimiento. El dios sumerio Tamuz fue muerto y su afligida amante Ishtar dejó que la naturaleza dejara de producir. Ishtar lloró a Tammuz, y lo siguió hasta el Inframundo para traerlo de vuelta, así como la historia de Deméter y Perséfone, vuelve a tomar esta metáfora. En la mitología griega, el dios del grano era Adonis. Dos diosas, Afrodita y Perséfone, lucharon por su amor. Para poner fin a la lucha, Zeus ordenó a Adonis a pasar seis meses con Perséfone en el inframundo, y el resto con Afrodita.

            Durante el cristianismo toma su nombre del Inglés Antiguo “hlaf”, que significa “pan” y “Maesse”, que significa fiesta. Era el momento de llevar a la iglesia el pan hecho con el “primer trigo” del año. Durante la época medieval esta fiesta era conocida como “Gule of August” (Hemisferio Norte), pero el significado de “gule” es desconocido. Ronald Hutton (1) sugiere que esta palabra puede ser una anglicanización de “gwyl aust”, el nombre galés para el 1 de agosto y que significa “fiesta de agosto”; y propone un origen pagano y pre-cristiano de Lammas entre los anglosajones y su conexión con el festival gaélico de Lugnasad (“bodas de Lug”, el dios celta).

            El mito irlandés nos cuenta como Lug realiza un festival fúnebre ,Áenach Tailteann, en honor a su madre (Foster mother) Tailte. Ella sobrevivió a la invasión de los Tuatha Dé. El relato nos dice que murió de agotamiento después de despejar las piedras de las llanuras de Irlanda para la agricultura. También llamada Taillten, pudo haber sido originalmente el nombre de la Gran Madre Celta, la personificación de la tierra misma, como tantas diosas irlandesas. De hecho, Lughnasadh tiene un nombre más antiguo, Bron Trogain (2), que se refiere al penoso trabajo de parto. Porque en esta época del año, la Tierra da a luz a su primer fruto para que sus hijos puedan vivir. Sin embargo, es uno de los Festivales, que pasan casi desapercibidos para muchos de los paganos de Sudamérica. Cuál será la razón de ello??? Es pleno verano, convivimos con temperaturas que nos “derriten”, es época de vacaciones… o es que tal vez, vivamos en un lugar privilegiado dónde todo el año la Madre Tierra nos ofrece sus frutos??? No es hora de preguntarnos que debemos retribuir a este “parto de la Madre Tierra”???

            Nos hemos separado tanto de la Naturaleza, que las celebraciones de los primeros frutos fueron olvidadas. Nuestra fuente de alimentos es el supermercado, dónde conseguimos el pan todo el año, las verduras y las frutas. Tal vez sólo reparemos en su precio (dinero), pues nuestra cabeza está pendiente de otras cosas, lejos de los ritmos de la Tierra. Puede ser que alguna vez la problemática de la producción de alimentos, la agroindustria, pesticidas y fertilizantes químicos, la radiación a algunos comestibles, la ingeniería genética, las semillas no reproductivas – y por sobre todo, el cambio climático, concentre nuestra atención….pero cuanto le dedicamos??? Será que pensamos que es un problema que no nos atañe??? O que frente al cual…no podemos hacer nada??

            Debemos asumir la responsabilidad que nos toca como Hijos de la Tierra. Y de la misma forma reflexionar sobre el recalentamiento global, la sequias y cambio del régimen de lluvias  que estamos atravesando. Sus razones no son exclusivamente “climáticas”, estamos empezando a sentir los efectos del maltrato a la Tierra. Tal vez, es el momento de hacer algo por Ella.           

            Te invito a celebrar este Festival hasta el Equinoccio de Otoño, día a día, reflexionando y actuando sobre esto. Desde tu lugar y tu comunidad. Tu ofrenda puede ser una acción en su favor. La toma de conciencia sobre la producción de alimentos. El compartirlo con tu familia, tu grupo, tu decisión al momento de elegir… para estar agradecidos por la comida en nuestras mesas. Lammas es una época de transformación, de regeneración y de nuevos comienzos.

            Detengamos nuestra rutina un momento….para agradecer a la Diosa Madre…es la época de enseñar y de compartir los frutos de nuestros logros. Pero también el tiempo de aprender a retribuir. Haz tu ofrenda y da las Gracias.

Bendiciones!!!

Mónica Gobbin

Espiritualidad Femenina

 

(1) Ronald Hutton (nacido en 1954) es profesor de historia en la Universidad de Bristol y ocasionalmente comentarista en los medios de radio y televisión del Reino Unido sobre la historia del paganismo en las islas británicas

(2) En muchas tradiciones se refiere al lamento por la muerte del Dios.

 

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